10 RECOMENDACIONES PARA TÉCNICOS

Concierto

Hace poco escribí un post comentando lo que los técnicos no soportamos de los músicos. Si ha servido para que algunos músicos se pongan en nuestro lugar y entiendan mejor lo que hacemos, me doy por satisfecho. Pero a veces nosotros, los técnicos, también necesitamos cambiar nuestro comportamiento con los músicos, intentar entenderles mejor y ponernos en su lugar. Como muchos técnicos, yo también soy músico. Dicen por ahí que los técnicos somos músicos frustrados, y puede que en mi caso sea cierto, aunque bendita frustración. Aquí dejo unos consejos para técnicos sobre cómo interactuar con los músicos.

  1. Preparaos antes del bolo.

Tened todo el material a punto. Contrastad el rider y mandad un contra rider si veis que lo que podéis montar difiere de lo que os piden. Si no os han mandado rider, cosa bastante habitual, intentad poneros en contacto con el grupo para averiguar lo que necesitan. Deberían ser ellos los que os llamen, pero si no lo hacen y no sabéis lo que necesitan, vosotros también palmaréis tiempo. Si piden demasiado para el presupuesto que hay, hacédselo saber. Intentad llegar a un acuerdo, pero si ellos no ceden nada, hablad con la organización para que solucionen el problema. La mayoría de las veces se soluciona cediendo todos un poco.

2. Sed conscientes de a quien vais a sonorizar.

No es lo mismo trabajar con un gran músico profesional que con un amateur que lleva 4 bolos. Será mucho más fácil trabajar con el músico profesional (estrellitas y divas a parte…), ya que sabrá comportarse en el escenario. La comunicación entre vosotros será mucho más sencilla, entenderá nuestro lenguaje y pedirá en consecuencia. Llevará material bueno y en buenas condiciones.

El músico amateur te pedirá cosas que probablemente ni entiendas, del tipo “dame mas brillo” y que en realidad quiera más graves, o eso de “dame más volumen a mí, que soy el solista” cuando el otro te ha dicho lo contrario. No es fácil entender lo que pide, y mucho menos explicarle lo que le puedes dar, pero no pares de intentarlo. La mayoría de las veces será por puro desconocimiento, no por fastidiar. Probablemente el material que lleve sea barato o de quinta mano y reventado. Hazle saber educadamente que con eso no se podrán hacer milagros. Si ya es consciente de ello, no tendrás ningún problema. Si se cree que tiene lo mejor, puede que sea más fácil que le sigas la corriente y luego hagas lo que te parezca. Intenta no entrar en conflictos absurdos. Decirle que lo que lleva es “una mierda” así, como suena, no ayuda.

3. Sed cordiales, pero poneos en vuestro lugar.

Intentad mantener una relación fluida y amable con los músicos. La mayoría irán a disfrutar, no a tocaros los cojones. En el caso de que eso pase, poneos serios. Vosotros sois los responsables del escenario, es vuestro territorio. Marcad los tiempos y las pautas a seguir, y nunca, bajo ningún concepto, permitáis que hagan lo que les de la gana. Haceos respetar. No montéis el pollo a la primera, pero si es necesario hay que plantarse y decir hasta aquí.

4. El amigo técnico ataca de nuevo…

Casi todos los grupos amateurs tienen un amigo “técnico”. Lo de las comillas creo que habla por sí sólo, ¿no?. Si es técnico de verdad y viene con el grupo para hacer la P.A., sin problemas. Dejadle a su rollo. Si, por el contrario, no tiene ni idea y se cree que sabe más que nadie, que será lo más probable, cortadle rápido. Empezará a contaros la historia de que les ayuda en los ensayos, que les ha enseñado esto y lo otro, y que ellos quieren sonar como tal grupo. Quitáoslo de en medio lo antes posible, antes de que se ponga pesado. Si eso pasa, decidle que vosotros sois los técnicos, y no él. Si no se va, llamad a seguridad y que os lo quiten de encima. Y, bajo ningún concepto, permitáis que toque la mesa. Si le dejáis, probablemente no pare de molestaros durante el concierto. No hay nada mas molesto que un pesado comiéndote la oreja mientras intentas mezclar.

5. Dadlo todo. Siempre.

No importa quien toque. Tanto si es vuestro ídolo musical, como los chavales del barrio, dad el 100% siempre. Todos se merecen vuestro respeto. Esos chavales del barrio habrán dedicado mucho esfuerzo, puede que hasta más que vuestro gran ídolo. Detrás de esa versión un poco cutre hay muchas horas de ensayos y mucha pasta (o casi toda la pasta que tienen…) invertida en equipo. Deseadles suerte antes del bolo y felicitadles al final. Os lo agradecerán y se quedarán con un buen recuerdo del bolo. Puede que hasta os pidan que les sonoricéis más adelante y os den unos cuantos bolos.

6. Escuchad música de varios estilos.

Os encontraréis sonorizando grupos de estilos muy diferentes. Escuchad mucha música y de varios estilos. Eso os ayudará a la hora de mezclar. Tener cultura musical es muy importante en nuestra profesión. Llevad algo de música encima, de un estilo parecido a lo que vais a mezclar, para las pausas entre grupos y para poner el equipo a tono. Todos los equipos no funcionan igual en todos los estilos musicales. Por poneros un ejemplo, para rock o metal, un equipo duro os 

vendrá bien, pero para jazz o soul necesitaréis algo más suave.

7. Cobrad por vuestro trabajo.

Es lógico, ¿no? Pues para algunos parece que no. No trabajéis gratis NUNCA. Sois técnicos. Habéis invertido mucho tiempo y dinero en formación para que la gente se piense que es un hobby. Si os piden información o un poco de ayuda, no tengáis problema en proporcionarla. Pero no hagáis bolos gratis. No le hacéis ningún favor a la profesión. Seguirán pensando que es un hobby y eso no os conviene. Haced saber que es algo serio y que vivís de ello. Es vuestro trabajo. Tomároslo como tal.

8. Los cubatas para después.

En este caso, el consejo vale también para los músicos. Queda bastante poco profesional estar mezclando con el cubata al lado de la mesa. No digo nada de mezclar pasado… Si necesitáis algo para poneros a tono, dadle al café o al Red Bull. Si fumáis, tened cuidado con que la ceniza no os caiga en la mesa, y no apoyéis el cigarro en ella. Todo eso da muy mala imagen.

9. La reputación es la mejor carta de presentación.

Vuestra reputación os marcará de por vida. Tanto para lo bueno como para lo malo. El boca a boca sigue funcionando muy bien, y la imagen que deis al trabajar es importantísima para mejorar vuestra reputación. No sólo se trata de que hagáis bien el trabajo, también de la forma que tengáis de hacerlo. Todo ayuda. Tener un trato amable con todos, una buena higiene personal (todos sudamos montando y luego olemos mal aunque no nos demos cuenta, daos una ducha o lavaos un poco después de montar), enfrentarse a los problemas y resolverlos con calma y sin alterarse, llevar un buen ritmo de trabajo, etc. 

10. Disfrutad trabajando.

Este trabajo requiere mucha pasión. Sin ella no aguantaréis la barbaridad de horas tendréis que hacer, o tener que estar currando casi todos los fines de semana y festivos. Si no os apasiona o no disfrutáis, probablemente debáis buscar otra rama de nuestra profesión, o incluso probar otra distinta.

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